Amigdalas y adenoides en el bebé

Amigdalas y adenoides en el bebé

La adenoidectomía es una intervención quirúrgica que tiene como fin extirpar los adenoides, los cuales son unas pequeñas glándulas que se sitúan en la parte posterior de la garganta, detrás de la nariz.

En algunas ocasiones, los adenoides pueden inflamarse o infectarse, lo que causa mucho malestar en la persona. En este caso, el médico sugerirá hacer la cirugía para quitarlos y ésta suele realizarse en niños a temprana edad.

¿La cirugía está relacionada con la extracción de las amígdalas?

Efectivamente, muchos niños que sufren de las amígdalas suelen someterse a una intervención quirúrgica para extraerlas. En estos casos, los médicos suelen realizar la adenoidectomía al mismo tiempo que la extracción de las amígdalas, ya que el dolor, inflamación e infección de los adenoides puede traer como consecuencia que las amígdalas también se vean afectadas o viceversa.

¿En qué consiste la cirugía?

La adenoidectomía se realiza bajo anestesia general, por lo que su niño estará dormido durante toda la operación. Previamente a la cirugía, su hijo deberá permanecer en ayunas durante el tiempo que indique el médico, de tal manera que se eviten ciertas complicaciones durante la cirugía.

Una vez que inicie el procedimiento, su hijo estará bajo el cuidado y control de profesionales médicos que verificarán su frecuencia cardíaca, respiración y presión arterial, de tal manera que se verifique constantemente que el paciente permanece estable.

Luego de la cirugía, su niño será trasladado a una sala de recuperación, en la que despertará de la anestesia y las enfermeras del hospital se encargarán de su cuidado y monitoreo constante. En este momento es muy probable que su hijo se sienta muy incómodo y malhumorado, debido a los efectos de la anestesia. Generalmente, los niños son dados de alta al día siguiente de la operación.

¿Cómo debe ser el cuidado en casa?

Luego de que su hijo sea dado de alta, volverá a casa y estará bajo sus cuidados. Generalmente, el niño permanecerá con dolor durante varios días posteriores a la cirugía. Por ello, es recomendable que consulte con su médico sobre la dosis de analgésicos que puede consumir el niño y qué marca darle, además de ofrecerle bebidas frías y alimentos refrescantes para aliviar el malestar en la garganta.

Al momento de dormir, es recomendable que se tome el tiempo de colocarle una almohada que mantenga la cabeza de su hijo elevada y hacer que duerma de lado, de manera tal que la herida de la cirugía pueda drenar y se evite el ahogamiento por sangre y fluido.

¿Cuándo se debe llamar al médico?

Si nota que la temperatura de su hijo ha subido considerablemente, presenta exceso de dolor y una secreción sanguinolenta, es probable que tenga una infección. En este caso, lo más recomendable que se comunique con su médico de inmediato para tomar las medidas pertinentes.