Como ayudar al niño con problemas al evacuar

Como ayudar al niño con problemas al evacuar

Cuantas veces algunos niños son motivo de burla en el colegio porque manchan su ropa con evacuaciones y huelen mal.

Los padres los regañan porque aún ensucian la ropa interior y no tienen culpa de ello. Este problema se llama “encopesis”. Es el escape de las evacuaciones del niño en forma involuntaria en sus interiores o pantaletas. Situación bastante frecuente en varones entre los 4 y 7 años, quienes la sufren seis veces más que las niñas.

Es motivo de frecuente consulta, que más que por una condición fisiológica, especial se debe a una serie de eventos que se acumulan en el transcurso del tiempo. Es como una acumulación de factores de riesgo, de vulnerabilidad, que llevan a que el niño, en determinado momento, retenga heces en su colon, dentro del recto y se le escapen evacuaciones líquidas alrededor del la masa fecal dura, retenida en el colon.

¿Es motivo de vergüenza infantil?

Es doloroso, porque si no se trata a tiempo, surgen problemas de orden psicológico, porque es vergonzante para el menor, lo pone en situación de minusvalía cuando los compañeritos de clase se ríen por el mal olor que lo acompaña, la mamá constantemente lo recrimina por ensuciar la ropa y es motivo de burla de sus hermanos. Con frecuencia sufren aislamiento social de tal forma que es algo con mucha relevancia su manejo clínico y psicológico.

Se trata de una acumulación de heces en todo el marco del colon, hasta que lo distiende. Se forma como una gran bomba sin elasticidad, porque se ha llenado ilimitadamente. Al ser menos elástico tiene menos capacidad de moverse.

¿Cuál es la actitud correcta de los padres?

Estar consciente de que esto puede ocurrir, obedece a la suma de unos factores de riesgo iniciados desde temprano. Este problema es capaz de crear en su hijo temor al ridículo, sensación de dependencia, ansiedad y objeto de sobrenombres entre sus compañeros.

El origen está en las experiencias tempranas del niño. Hay predisposiciones constitucionales en cantidad de familias al estreñimiento. Es consecuencia de estreñimiento a largo plazo, más o menos solapado, más o menos evidente. Muchos niños son estreñidos y las madres ni lo nota, pues evacuan a diario, pero son evacuaciones parciales. Nunca limpian su colon completamente.

La alimentación representa un papel definitivo, porque si es baja en fibras o residuos, lo estriñe sin darse cuenta. También son dañinas las manipulaciones excesivas con supositorios, el temor a evacuar, relacionado con rupturas del ano cuando evacua grandes y duras masas fecales, acto acompañado de dolor. La reacción infantil es contenerse de manera que perpetúa un ciclo de estreñimiento crónico.

La lactancia materna es la primera prevención de la encopesis, porque un niño alimentado a pecho siempre evacua bastante, de forma blanda, semilíquida. Al iniciar su alimentación sólida, darle las fibras en frutas y vegetales es de vital importancia.

Si demuestra rechazo a los vegetales, dárselo licuados en la sopa es lo mejor. El jugo de naranja ayuda a las evacuaciones, pero no debe indicarse en niños menores de 6 y 8 meses porque es alergénico.

Siempre oímos madres “orgullosas” de haber marcado horario para las evacuaciones de sus hijos, por lo que nos preguntamos sobre los beneficios y desventajas de esa conducta.

Mientras les funciona, está bien. Si el niño presenta resistencia y le da miedo la bacinilla, es preferible esperar unos meses que madure individualmente su proceso y empiece a dar señas de estar listo para evacuar. Obligarlo conduce a un entrenamiento defectuoso. No es positivo exigirle aprender en espacios de tiempo determinado antes de comenzar su escolaridad o con otras excusas.

Muchos padres los regañan si ensucian los pañales y asocian entonces la defecación con algo desagradable por lo cual empiezan a retener desde ese momento. Una de las etapas críticas la educación para uso voluntario de la defecación.

Otro detalle que limita las evacuaciones infantiles es que al comenzar su etapa escolar, no va al baño del colegio porque cree que está sucio, condicionamiento que lo lleva a la encopresis. Muchos niños -mayores de 4 años- varones sobre todo, tienen estreñimiento crónico no reconocido en el hogar.

El dolor abdominal crónico recurrente en muchas ocasiones significa estreñimiento oculto en niños. Es capaz de causar crisis hemorroidales en el futuro por el esfuerzo al evacuar y producir prolapsos rectales (salida de la mucosa del recto en una evacuación).

¿Se puede curar el estreñimiento funcional?

Es un proceso complejo, porque lo primordial en estreñimiento crónico es la prevención, porque la curación no es nada fácil. Las modalidades de tratamiento para el manejo de la encopresis tienen que ver con la eliminación de grandes masas de heces acumuladas en el colon mediante enemas o supositorios evacuadores, con laxantes y medicamentos ablandadores de evacuaciones. Beneficia corregir los hábitos dietéticos con entrenamiento fisiológico para tal fin. Es conveniente inducir a evacuaciones 20 minutos después de una comida, a objeto de aprovechar la llegada de alimentos, al estómago cuando se produce el reflejo gastrocólico (contracciones masivas de colon).

¿Qué hacer si tiene el esfínter estrecho?

Esa es una causa orgánica y la encopresis está relacionada con estreñimiento funcional, o hábito defectuoso. La enfermedad de Hirschprung, o magacolon congénito, es otro motivo orgánico. Las anomalías congénitas anorrectales (atresias, estenosis o estrecheces) son un capítulo aparte. El estreñimiento orgánico es el menos frecuente y requiere otra clase de intervenciones. El especialista o el pediatra saben diferenciar entre estreñimiento orgánico y funcional.

¿Es posible caer en la sobre medicación?

Esas con modalidades de tratamiento útiles, y bien indicados son ventajosos, más el abuso es uno de los factores que provocan encopresis porque crea fijación en el niño a esas manipulaciones excesivas. Por encopresis hay tanta consulta como ignorancia. Está claro que en esta patología el niño no tiene culpa, ni control en las defecaciones involuntarias. Yo la llamaría “escape” y al niño no controlado desde sus primeros años le espera vivir esta angustia como adulto.